Fueron aquellos anos en que comenze a funcionar como madre que aprecie la oportunidad de evitar para mi hija no solo mi propia historia infantil sino la de una humanidad que desconocia aparentemnte los estragos causados por una educacion familiar en la que el desarrollo emocional era ignorado, el conocimiento sobre desarrollo fisico era limitado y muchas veces obsoleto, el desarrollo intelectual se dejaba en manos de los maestros, del estado o de la iglesia y el desarrollo moral era una serie de prejuicios y cliches que podian ir de lo mas ajustado y predicado a lo menos ejercitado e inconsistente.
Este era un caso en el que no se puede aprender hechando a perder, como dice el conocido refran. Tenia conmigo la responsabilidad de educar, “sacar adelante” y ayudar el desarrollo de la persona mas querida del mundo y de mi vida: mi hija!
Comenze por lo mas facil: los errores que me lastimaron y que no queria repetir, poco a poco fui ordenando esas ideas que me sabia de memoria. Llegue a un punto de inicio: Confianza!. Si confianza tendria que ser lo primero que debia haber entre ella y yo, si no como le podia vender la idea de que la vida es maravilosa y aun mas importante como podria hacerla sentir que podia confiar en mi, que a pesar de mi inexperiencia, de los errores que pudiera cometer ella siempre tendria mis manos, mis caricias, mis brazos, mis miradas, mis palabras y mis oidos para hacerla sentir el amor que le tendria siempre, aun cuando se equivocara y cuanto haria por protegerla siempre de lo que fuera y de quien fuera. Por lo pronto eso era lo que yo podia ofrecer y ahora veo que eso no solo era ya mucho, sino que era la base y cimiento de lo que vendria despues. Entonces ya estaba! lo primero seria ganarme su confianza…


